lunes, 4 de abril de 2016

Dinero - Fahrenheit 451

Hoy es uno de esos días en los que resulta imprescindible demorarse en la reflexión y formularse preguntas sustanciales.

Sin perjuicio de lo indecentes que resultan, las revelaciones de los papeles de Panamá sólo vienen a poner algunos nombres, a la sabida existencia de dos universos, tal como indica Iñaki Gabilondo en su reflexión, el de las personas normales y el de los poderosos, los que pueden delinquir o dar amparo a delincuentes, bajo esa capa que blanquea sepulcros, del anonimato del dinero.

Lo que en su origen, y hasta hace muy poco, era imprescindible, por la limitación tecnológica asociada a la materialidad del vehículo, la existencia de dinero anónimo que pudiera cambiar de manos a cambio de bienes o servicios, hoy sabemos que no es obligada.

Google, Amazon, PayPal, el pizzero, los bancos, Tráfico y Hacienda, nos demuestran día a día, que la mayoría, los débiles, y los más débiles más, tenemos más limitado nuestro derecho al anónimato y más abocados estamos a que casi todas nuestras actividades, si no totalmente públicas, sí que sean conocidas por el Sistema, que incluye a los Poderes Públicos, pero también a quienes hacen negocio con nuestra información. Los legales estamos totalmente bajo control, somos transparentes y asistimos a una reducción de nuestros derechos, por la necesidad que dicen tener, los que más tienen, de poder tener aún más, y aún más oculto, como demuestran los incentivos fiscales de las SICAV, frente a las empresas de economía social, por ejemplo, o la limitada capacidad de los Sistemas Tributarios para investigar y actuar contra las grandes fortunas, y que "el dinero" no huya, creándose permanentemente formatos financieros, nuevos, anónimos y deslocalizados, donde acoger y amparar al "temeroso capital".

Ese entramado de paraísos fiscales y de testaferros profesionales, dedicado a la ocultación a nivel internaciona, tolerado por los Poderes Públicos Democráticos, permite a los ilegales; es decir, a los que trafican, matan, roban, estafan, extorsionan, corrompen, evaden y conspiran, ocultarse amparados por un Sistema que se reconoce insostenible sin esos tolerados pozos de indecencia.


La tecnología, y el nivel de tecnificación de la población, permitiría no sólo que todas las transacciones pudieran ser identificables a nivel global en tiempo real, sino incluso que todas ellas pudieran ser facturadas y liquidadas por la entidad tributaria correspondiente (con la liberación de esfuerzo y responsabilidad que esto supondría para empresas y autónomos, que podrían dejar de ser recaudadores de impuestos para las entidades públicas).

El dinero anónimo ya no es necesario, si acaso en cantidades mínimas. Mantenerlo es demostrar más interés por amparar el delito, que por respetar los derechos de los débiles ante los poderosos y sus métodos inconfesables de someter voluntades.

¿Habrá alguien que se atreva a proponer un Tratamiento Fahrenheit 451 para el Dinero?

Desde que existe un espacio como Internet, y un mundo globalizado, no pierdo la esperanza de que algún día pueda darse una verdadera Democracia Universal que solucione asuntos como este, pero no soy ingenuo. Los poderosos siempre se han resistido a reducir su poder, ahora no iba a ser menos, cuando el poder es tanto.

No sé si esta ruptura del silencio, traerá una rutina de opinión y reflexión, pero hoy era imprescindible romperlo, y compartir un pensamiento sincero; Todo eso, Tan Podrido y Tan Hipócrita, pasa porque queremos, porque nunca nos hemos atrevido a exigir, "Todos, y De Verdad", que deje de pasar, probablemente porque no confiamos en que podamos exigirlo, pero denunciar lo podrido y exigir lo decente, será el único medio de que sea posible algún día.