jueves, 28 de agosto de 2014

Si la Administración habla de Imparcialidad, han ganado los de siempre


Es propio de los conservadores contribuir a consolidar los errores cuando el paso del tiempo ha agostado el vigor de la reacción y ha acostumbrado a la masa a los peores excesos.

Nada hay más conservador que una Administración. En el caso del Software Libre, la secuencia ha sido siempre la misma; a saber: debate, gran polvareda, políticos marcando nuevas pautas para la tecnología de la Administración y aparece la palabra mágica; Imparcialidad. 

¿Quién va a dudar si se pretende ser imparcial? 
Ahí está el error. 
En el debate Software Libre / Software Privativo, no hay equidistancia, ni imparcialidad posible. 

Siempre se compara desde la perspectiva de lo que hacen o dejan hacer cada uno, pero nunca se lleva esa comparación a Todo lo que Impide uno, el privativo, y Todo lo que el otro Permite, el libre

Es legítimo poner exigencias a lo que deba hacer una tecnología, lo que resulta intolerable es que el fabricante de una tecnología establezca restricciones a la Administración Pública. Esta situación se lleva admitiendo desde que existe el Software Privativo, gracias a una actitud permisiva de una serie de funcionarios públicos, que cuando ven amenazadas sus dádivas y privilegios porque los políticos comienzan a flirtear con nuevas ideas sobre la manera de dotar de software a las Administraciones Públicas, sacan la bandera de la Imparcialidad y pretenden una equidistancia imposible, como si fuera posible ser equidistante entre un secuestrador y un vendedor.

En el debate chileno, ya ha salido la palabra mágica. Ya sabemos cual será el final, habrá mil excusas para optar "imparcialmente" por mantener las TIC de las AAPP secuestradas por unos fabricantes de software que se colocan por encima de la propia cosa pública, decidiendo lo que no pueden hacer los poderes públicos.

jueves, 21 de agosto de 2014

Chile ¡Suerte en la Batalla de la Libertad!

Mando ese ánimo desde la Extremadura que no se atrevió a ganarle al Imperio, donde vuelvo periódicamente de mi destierro, para que me embargue la melancolía por lo que pudo llegar a ser.

Hasta hace poco era más rabia que esta "saudade" que ahora recoge mis sentimientos sobre aquello; "¿por qué?" - me preguntaba, y en el repaso de lo ocurrido me topaba con los propios, que por cobardía, envidia, desidia o estulticia, habían acabado con aquella oportunidad de haber seguido siendo la resistencia al Imperio. Ya no culpo a nadie, todos fuimos las mismas víctimas. Unos lo fuimos por intentarlo y otros..., ¿quién se acuerda de ellos?

El encendido debate que se ha abierto en Chile estos días, con motivo de los manejos de QuienTúYaSabes para boicotear las iniciativas legislativas que pretenden hacer avanzar el uso del Software Libre en las Administraciones Públicas me ha hecho recordar viejas batallas, antiguas arengas y el peso insoportable de las abrumadoras mentiras, que siempre acaban por emponzoñarlo todo, para que nunca pase nada.

¡Suerte Chile!

A nosotros acabaran masacrándonos, es verdad que nos apuñalaron los nuestros, pero en España siempre fue así, nunca falta un capataz mediocre de palo largo, mano dura y bienmandado, que acaba sofocando cualquier intento de rebelión contra las oligarquías reinantes.

¡Mucha suerte Chile!

Con sólo airear los argumentos de la libertad, dignificáis a todos los que lo intentamos alguna vez.

Luchen, es muy posible que pierdan, porque casi todas las batallas de esta guerra, han sido derrotas de los rebeldes, o victorias lo suficientemente aisladas como para no afectar a otros polvorines, pero al hacerlo mantienen viva la esperanza de que este Orden de Poderosos, cambie algún día.

En Chile bastaría un argumento para que la decisión fuera claramente de abandono del software privativo en las AAPP; Sin Software Libre no es posible cumplir la Ley de Transparencia, porque con programas secretos manejando los datos de los ciudadanos, nunca habrá certeza de que su uso esté siendo lícito y transparente, como exige la ley.

Pero no duden que los argumentos serán retorcidos, aparecerán los responsables que pondrán mil reparos al Software Libre y el miedo de los pusilánimes acabará con la intentona; si no en la teoría legislativa, sí seguro en la práctica administrativa, donde cualquier resquicio que quede abierto, será la excusa para no cambiar y evitar lo que debería ser una decisión masiva, liberar los equipos informáticos del yugo infecto del software secreto e instalar software transparente que fomente la libertad. Pero hace ya tiempo, Erich Fromm nos explicó como se imponen los mecanismos de El miedo a la libertad.

Ya que su lucha me ha hecho recordad, en los próximos días trataré de recoger algunos de los episodios de los que acaecieron aquí, por lo que pueda ayudarles.


¡Mucha Suerte Chile!