miércoles, 24 de julio de 2013

Hacer caja sí, ¿cambiar el mundo...? ¡Qué pase el siguiente!

Cuando los usuarios de Facebook comenzaron a contarse por centenares de millones, los analistas del mundo digital afirmaban, casi como una sola voz;  Facebook es como el cuarto país del mundo. Mark Zuckerberg (tio listo, donde los haya) en lugar de nombrar embajadores, organizar elecciones, promulgar leyes, dar cartas de ciudadanía global y crear realmente un nuevo país, que hubiera puesto en serios aprietos al Sistema, optó por convertirse en gerente de un mercadillo global, en lugar de en líder de una nueva forma de organización social, política, económica y cultural.

Seguro que en el futuro se articulan nuevas formas de organización humana, que vertebrarán los ahora nuevos espacios virtuales y canalizarán las aspiraciones y expectativas de los ciudadanos globales del futuro, pero no será con Facebook, al menos no como es ahora.

Lo que pone de manifiesto este caso, es que los parámetros y rémoras de una sociedad del pasado, que ya no es la nuestra, se convierten en obstáculos, usados incluso por quienes pasan por ser los inventores de este nuevo mundo.

La dinámica dominante demuestra que más pronto que tarde todos los diques protectores del pasado son desbordados. Pero ese proceso ocurre, tras estrellarse repetidas veces miles de personas (que buscan modestamente su felicidad en un mundo nuevo), cuando simultáneamente, los líderes del pasado, sólo están preocupados de mantener sus formas de vida, sus rentas y su manera de proceder, aún a costa de estar impidiendo el desarrollo de nuevas fórmulas de organizarnos social que eliminen muchas de las injustas lacras del pasado.

Esperemos que los líderes del futuro desarrollo, además de talento, tengan la valentía de cambiar en el mundo de verdad, los de ahora están entregados a la indecente especulación de hacer caja con sus novedades; fabricando con digital productos virtuales (ciberespacio sin escasez), que se venden como de productos materiales (espacio y escasez) También vendrán otros nuevos líderes que sustituirán a los nuevos de ahora ;-)

lunes, 22 de julio de 2013

¿Cuándo acabará el Antiguo Régimen?

Según la concepción ortodoxa el final del Antiguo Régimen se produjo con la Revolución Francesa y con las Declaraciones de Independencia y Constituciones que jalonaron el final del XVIII y el comienzo del XIX. Pero la falta de fortuna napoleónica y la gran violencia con la que las oligarquías del antiguo orden, mantuvieron sus prevendas y privilegios, hizo que las declaraciones formales de igualdad y de justicia, no encontraran los medios para su cumplimiento efectivo.

Visto desde la perspectiva de este arranque de milenio, el que el Derecho a la Información Pública, no sea aún uno de los derechos básicos reconocidos por las constituciones de nuestra sociedad postmoderna, es una prueba, de que el Antiguo Régimen aún no se ha superado, y que las viejas castas aristocráticas, junto a los advenedizos burgueses adinerados, imbricados en las estructuras de Administraciones Públicas (Supuestamente Democráticas), sigan manteniendo prevendas y privilegios, que hacen que la igualdad sea un Derecho formal, difícilmente materializable en la práctica. Hay que reconocer, que en algunos países (los más nuevos) el acceso a la oligarquía local se ha abierto a nuevos estratos sociales, uniéndose a los nobles méritos de los antepasados, los éxitos económicos propios o de los papás, siendo ahora, tanto cunas, como talonarios llaves para el ascenso social y la posesión de privilegios y prevendas. Pero también, y en muchos casos, asociados a esos nuevos países, se han armado nuevos privilegios en base a la privatización de dominios públicos, como siempre lo fue el del conocimiento. Patentes y derechos de autor, inventados en tiempos cercanos, con la excusa del desarrollismo industrial, han servido para crear nuevas prevendas y privilegios, que han desposeído más a los excluidos, empoderando como nunca antes a los más poderosos.

Ese es el reto de nuestro tiempo y la culminación de un proceso que comenzó con las Revoluciones que marcan el inicio de la Edad Contemporánea. Cuando la Información sea un Derecho Universal inalienable, y las Constituciones y Declaraciones, recojan dicho derecho como derecho efectivo, estaremos verdaderamente en una Era distinta de la Edad Media. Ciudadanos de un mundo global, con derechos y obligaciones iguales, a los que nada ni nadie los podrá desposeer de sus derechos, por cuenta de ninguna de las excusas que la historia ha ido ofreciendo a los que han abusado de los demás para su propio beneficio.

domingo, 21 de julio de 2013

Como pollos sin cabeza

Al ver como interrumpimos nuestro caminar, nuestra conversación o nuestro silencio reflexivo, por una señal de esa pequeña pantalla que llama nuestra atención y requiere nuestra respuesta, parecemos una especie fallida. Cabezas gachas intentando entender mensajes y articular respuestas, que se producen en un espacio indefinido y ajeno. Ya no se ven tantos conversadores solitarios hablando al pequeño dispositivo sostenido en la mano y acercado a la oreja, ahora son más los que paran su marcha, mirando la pantallita y tocándola.

Llegará el día y existirán las tecnologías, que nos hagan llegar una información mucho más precisa y que nos faciliten mucho más responder sin interrumpir lo que estamos haciendo. Pero entre tanto, seguiremos dando esa impresión de desconcierto que crean las alarmas de los móviles y esos mensajes que nos abordan.

No tardaremos mucho en ver estos, como unos tiempos tristes, no como aquellos en los que se abrieron nuevas formas de vida y se articuló una sociedad más justa y más segura, sino como la Era de los Pillos, en la que las oligarquías del pasado, controlando y explotando de manera insultante, los nuevos medios, engañaron y estafaron, hasta que una sociedad madura, consciente e intercomunicada, acabó relegando a tanto aprovechado. Pero mientras gobiernos (pretendidamente democráticos y preocupados por el bien común) sigan decidiendo sobre el futuro, cuidando más los privilegios de oligarquías del pasado, que el máximo beneficio común, no saldremos de estos obscuros tiempos.

No será fácil, pero debemos lograr que llegue el día en que decidamos democráticamente sobre nuestro futuro buscando el beneficio global, y no sólo cuidando los privilegios del pasado a las oligarquías dominantes, entonces seremos sociedades modernas.