lunes, 19 de agosto de 2013

Si ha cambiado el mundo, cambiemos nuestro modelo social, económico y político

De lo que parece que nadie se ha dado cuenta es lo más evidente, todo es distinto, pero casi todo el mundo se comporta, como si todo fuera igual.

Nuestra forma de comunicarnos con los demás, ha sido desde el origen de la cultura el elemento central de nuestras vidas, por nuestra propia naturaleza de especie, vitalmente social.

De muy poco tiempo a esta parte, están al alcance de grupos cada vez más mayoritarios de nuestras sociedades, y desde edades muy tempranas, medios de comunicación, que hasta hace muy poco, eran sofisticadas herramientas, sólo en manos de muy selectos grupos sociales, tras largos periodos de preparación y entrenamiento.

No quiero decir con esto, que a todo el mundo de la vaya muy bien con estos nuevos medios tremendamente popularizados. Les va mejor que bien, a los pequeños grupos (la mayoría alrededor del sector financiero), que desde hace algún tiempo, pusieron esos medios al servicio de sus intereses, forzando incluso la adquisición de nuevas prácticas sociales (el mejor ejemplo son lo bancos y los cajeros electrónicos)

Pero lo que es evidente, sin duda, es que nada es igual.

Sin embargo, en la mayoría de las instancias públicas y privadas, incluso en medio de esta devastadora crisis, se siguen haciendo las mismas cosas que antes, como si nada estuviera pasando ahí fuera.

Casi nadie ha hecho un relato, de en qué consiste el cambio de modelo social, económico y político hacia el que nos encaminamos, o dentro del cual ya estamos.

Una de las evidencias más claras es que el nuevo modelo, libera algunas de las dependencias espaciales que han presidido nuestra sociedad desde hace miles de años, cuando nos convertimos en sedentarios y comenzamos a relacionarnos en ese entorno espacial. Sin embargo, casi nadie ha explicado cómo se va a organizar el trabajo, cómo será posible liberar a muchas personas de la obligación de trasladarse a lugares concretos a realizar tareas que ahora pueden realizarse en otros, incluso en su casa o en su espacio de ocio.

Es muy poco inteligente seguir poniendo parches a un barco que se hunde, cuando se sabe que estamos abocados a un cambio de nave.

Me temo que pasará como siempre, cuando todos lleguemos ahí, seremos náufragos rescatados por alguien que estará ya dominando ese nuevo entorno e imponiendo sus normas y sus restricciones, simplemente por adelantarse a lo que ahora deberían estar haciendo, partidos y sindicatos, que deberían preocuparse por crear la narrativa de la justicia social del futuro-presente de la Sociedad Global Digital