lunes, 28 de mayo de 2012

A modo de reivindicación


A modo de reivindicación, reproduzco las palabras de apadrinamiento de la Promoción 2010-12 de la Licenciatura en Documentación, en su
Acto de Graduación el 26 de mayo de 2012 en la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Granada
 

Agradezco profundamente la oportunidad de intervenir en este emotivo acto de graduación y poder unirme a la expresión de buenos deseos y de suerte a los y las, que hoy finalizáis esta etapa de vuestra vida académica.

Hoy es uno de esos días de emociones y recuerdos, de añoranza y de una cierta melancolía de tiempos lentos y felices, que ya no volverán.

No es día para enmendar lo que no hayamos podido hacer durante estos años.

Pero sí es un buen día para compartir anhelos y esperanzas, y quizá incluso para reivindicar determinadas cosas, si es que queremos tener futuro.

Imagino que a muchos padres y a muchas madres se les habrá venido a la mente, aquel lejano día hace más de veinte años, que dejaron por primera vez a sus hijos (alguno seguro que llorando a lágrima viva) en aquel colegio en el que iniciaban un camino que de alguna manera culmina hoy.

Estoy seguro que hoy estarán mucho más preocupados e inquietos que aquel lejano día, seguros de que aquella andadura, os habría de abrir oportunidades y posibilidades, que incluso ellos mismos no habían podido disfrutar.

Paradójicamente muchas de aquellas certezas se han esfumado y muchos serán los que duden, que los que hoy egresan de nuestra universidad, vayan a disfrutar de unas condiciones mejores que sus mayores. Casi todo parece indicar que no, aunque creo que muchas de esas percepciones buscan intencionadamente, evitar que determinadas consciencias actúen.

Algo sí les puedo asegurar, porque llevo algún tiempo trabajando con ellos, los jóvenes que hoy se gradúan están mucho mejor preparados para entender el mundo en el que estamos y actuar de acuerdo con los parámetros del presente y del futuro, que la mayoría de los responsables actuales de organizaciones públicas y privadas, que demuestran, como las fórmulas del pasado, cada día nos están llevando más a la ruina.

Puede que los especuladores que dominan ideológicamente lo que llaman mercado, no les resulte atractiva la formación que atesoran y por supuesto, no les valoren las intensas experiencias que muchos de tuvieron en mayo del año pasado en las movilizaciones del 15M, pero estos jóvenes que hoy se gradúan van muy bien pertrechados, saben muy bien, que otro mundo es posible, y en la primera ocasión que tengan, van a dejar atrás las viejas prácticas y van a desplazar a los que hoy siguen intentando mantener los viejos privilegios y prebendas, que hasta esta desastrosa postración nos han llevado.

Durante los últimos tiempos, a muchos de los que intento explicar mis empeños, les hablo del asunto de las obligaciones de transparencia que tienen las Administraciones Públicas, de la oportunidad que supone para los profesionales que aquí formamos, no sólo el esfuerzo de apertura de información que todas las Administraciones tienen que hacer, sino la gran oportunidad que se abre, haciendo llegar esa información pública a tantos y tantos, colectivos e individuos, que en este momento no la reciben y que les resultaría de suma utilidad disponer de ella. De la importancia de la inmersión en los nuevos medios y del control de los nuevos canales, etc. pero cuando llevo un rato, sé que estoy divagando, y como me esfuerce, incluso cofundiendo e inquietando a mi interlocutor.

Afortunadamente, el otro día, en el dolor de su desaparición y en la orfandad creada por la muerte de Carlos Fuentes, tuve oportunidad de escucharle una de sus últimas frases, descubriendo para mi sorpresa, que explicaba mucho mejor que yo mismo, lo que he pretendido desde mi retorno a la universidad hace unos cursos.

Decía con mucho tino Carlos Fuentes:

Los peligros están ahí, no los disminuyo, pero las oportunidades también, y estas, las oportunidades que tenemos, hay que magnificarlas con toda la fuerza de nuestra voluntad y de nuestra imaginación, transformando nuestra experiencia en un destino mejor, más democrático y más libre.

Nuestra mejor oportunidad sois vosotros, las voces que deben articular las respuestas que nos lleven a un mundo más justo y más sostenible, son las vuestras.

Vosotros, que sí sabéis como es el mundo actual, sois los encargados de sacarnos del tunel en el nos ha metido tanta impostura consentida y tanta mentira admitida por conveniencia.

Vuestro reto es sacarnos los colores y hacerlo mucho mejor que como lo hemos hecho hasta ahora.

Es verdad, que las antiguas estructuras funcionariales y las clásicas organizaciones en las que prestan sus servicios los documentalistas están en una profunda crisis, como casi todo, y no vais a encontrar las mismas posbilidades que hace unos años, pero también sabéis y sabemos, que las oportunidades son muchas más, si estamos decididos a convertir en un ventaja, la grandísima ampliación de los espacios de comunicación e información que ha abierto internet y el mundo de la Web 2.0 y las Redes Sociales.  

En este paradójico mundo de lo digital y de la hipercomunicación, la mejor manera de aprender es intentar enseñar, ese ha sido mi empeño y hoy os lo agradezco al haberme ofrecido el privilegio de ser el encargado de apadrinar vuestra graduación.

Os lo agradezco mucho, y sobre todo os agradezco, todo lo que me habéis enseñado.

Muchas gracias
Mucha suerte