lunes, 18 de julio de 2011

¿Igualdad de oportunidades?

Hace unos días compartía con unos compañeros la convicción, a la que he llegado tras observar la actitud cívica de los participantes en las diferentes actividades de la llamada #SpanishRevolution y la irritación inocultable que determinados sectores mostraban, ante lo que consideraba una excesiva permisividad con una protesta que, si bien era innegablemente pacífica, cuestiona una buena parte del status quo establecido en nuestras sociedades. Dicha convicción es que, hemos formado a una generación en la igualdad de oportunidades "formal", pero que se enfrenta a una sociedad donde realmente no se produce una igualdad de oportunidades real.

En otras época, una falta de futuro semejante a la actual, se unió a mayores niveles de desesperación, que acaban tomando formas violentas; las cuales siempre justificaron la represión en los términos que reclamara el caso (una Guerra Civil, si hacía falta). Pero en esta ocasión, la manifestación del sinsentido de casi todo, se ha expresado de una manera pacífica y profundamente creativa. Era impresionante, como resultaba todo ridículo fuera de las asambleas y de las plazas de la #SpanisRevolution. Un mundo sostenido en falsedades y en valores destructivos, frente a una alternativa espontánea, basada en el diálogo y en la expresión de un desencanto atesorado durante mucho tiempo. Articulada de una manera pacífica y creativa, vaya reto para los macarras de la política-provocación.

El reto es bien sencillo; si Europa está dispuesta a convertirse en una sociedad realmente abierta en la que las oportunidades sean iguales para todos, de verdad, el problema está solucionado. Eso sí, resulta imprescindible desmontar todo el entramado de privilegios y estructuras de protección que violentan la libertad de mercado y que crean focos ficticios de riqueza y desarrollo, empezando por unas barreras nacionales que están impidiendo el crecimiento del proyecto europeo.

No soy pesimista, pero creo que lo tenemos muy difícil. Si en los mercados parece imposible dominar la ley de la jungla, sólo parece posible enfrentarla a un ordenación civilizada, con la articulación democrática de una respuesta humana y moral. Esa respuesta bien podría ser el ideal europeo de una sociedad libre y democrática, que debe tener una verdadera igualdad de oportunidades, y no sólo una defensa formal de dicha igualdad. Pero ese cambio requiere una transformación en las ideas, los prejuicios y los privilegios de muchísimos europeos. Ahí es donde creo que está el reto.