miércoles, 12 de enero de 2011

Del miedo al miedo

Haciendo mi tesis doctoral tuve que estudiar los condicionantes que dieron origen a Internet. Sin entrar en muchas matizaciones, Internet fue un encargo nacido del miedo, a que en un enfrentamiento nuclear, desaparecieran algunos de los núcleos centrales del sistema de defensa occidental. Cosa que no se había temido hasta que el Sputnik voló sobre las cabezas de toda la Humanidad. Llegada esa circunstancia, Occidente hacía una apuesta confiada en la superioridad de los valores democráticos que defendía. Incluso obteniendo una gran ventaja los demonios totalitarios, si los pequeños núcleos de defensores de la libertad y la democracia quedaban conectados, podría preservar el sistema de libertades y torcer el rumbo de esa temida derrota.

Lo mejor de la historia es que los encargados de diseñar Internet cumplieron el encargo de manera perfecta; crear una red nacida de la colaboración, que fuera capaz de crecer y desarrollarse con el esfuerzo compartido, en libertad y sin que nadie fuera más que nadie.

Ya sabemos que los demonios totalitarios se tropezaron solos, pero la herramienta nacida para hacer frente a su posible victoria siguió creciendo y haciéndose más potente. Y paradójicamente lo que hoy despierta pavor entre las élites de Occidente (acomodadas en el camino de la democracia plena, pero con pocas ganas de alcanzarla) es que funcione plenamente la herramienta que nació para defender los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad, si fueramos perdiendo.

La globalización no la podemos dejar sólo para los capitales y las mercancias, olvidándonos de las personas. El camino hay que recorrerlo entero, y aspirar a una democracia plena, que incluya e integre dignamente a la Humanidad, a todos y cada uno. Y para recorrerlo, no podemos poner trabas al aprovechamiento máximo de las posibilidades de Internet, especialmente en los aspectos que más necesitamos; la creatividad, el desarrollo de nuevas ideas, el intercambio de conocimiento libre y en libertad; el único camino que nos llevará a la solución global, de los problemas globales de la Humanidad.

Leer el post de Amador Fernández-Savater, me ha resultado muy inspirador; ¡Qué paradoja!: Del miedo (a perder) al miedo (a ganar de verdad).

sábado, 8 de enero de 2011

Unos defendiendo la libertad y otros...

Esta tarde nos hemos juntado en Badajoz una docena de manifestantes para reinvindicar la libertad en Internet y el respeto a la libertad de expresión, asi como para expresar nuestro rechazo a la llamada Ley Sinde.

Aunque eramos pocos, no estaba triste, la mayoría eran jóvenes Tuenti, que querían expresar sus disgusto y reclamar una sociedad mejor y más justa.

Pocas horas después nos enterabamos de la terrible noticia del intento de asesinato de la congresista estadounidense Gabrielle Giffords, y la muerte en el tiroteo de al menos seis personas. Al ampliar la información, he descubierto que tras el atentado de Arizona estaba la vieja técnica terrorista de marcar objetivos unos y matar otros. Lo más preocupante de este caso es que quien ha colocando los puntos de mira ha sido la mismísima Sarah Palin, flamante candidata a Vicepresidenta republicana en las últimas presidenciales estadounidenses.

El gran pecado de Gabrielle Giffords era haberse opuesto a las medidas excluyentes contra los inmigrantes, en un país que han hecho grande, personas llegadas desde todos los rincones del mundo, ¡qué paradoja! ¿verdad?

Es un despropósito que sigamos manteniendo la hipocresía de que el dinero y las mercancias pueden moverse con libertad y hacer multimillonarios a los especuladores, y que las personas no tienen el mismo derecho a participar de la globalización, pero sí de sufrir sus funestas consecuencias. Hace falta que gente cabal comience a desenmascarar tanta mentira y es imprescindible abandonar actitudes confusas, en las que según quien, las cosas deben ser de una maner o de otra. O nos proponemos un rearme moral de esta sociedad, o los próximos tiempos serán tiempos difíciles.