domingo, 23 de octubre de 2011

Somos mejores y han fracasado

De los muchos relatos y reflexiones de estas primeras horas de libertad, de los diferentes análisis urgentes, pero ilusionados, me quedo con el No les hagan caso de Fernando Aramburu en El País.

Tengo la sensación de que van a cambiar muchas cosas y que van a cambiar mucho, especialmente si hacemos caso a los que reclaman como labor, devolver la dignidad a las víctimas. Nada de que somos iguales y ahora nos llevamos bien. Los de este lado, siempre hemos sido mejores, porque nunca, por ninguna razón, y ante ninguna de las muchas injusticias con que nos hemos topado, hemos sucumbido a la tentación intentar matar a nadie, nunca le hemos robado la dignidad a nadie, y por muy lejanos y quiméricos que hayan sido nuestros objetivos, nunca hemos intentado aniquilar a otros para lograrlos. Esa es la gran diferencia, ese es el gran asunto. Y creo que ese es el legado que debemos dejar a futuras generaciones, no hay atajo a ningún sitio, por la vía de la violencia.

Creo que en estos días es muy importante recordarlo, porque inevitablemente vamos a tener que desmontar una sociedad injusta y desequilibrada, para sustituirla por otra, que sólo conseguiremos que sea mejor, si recorremos sólo y exclusivamente el camino de paz.

Los revolucionarios del futuro, deben tener muy presente, que hay caminos que no llevan a ningún sitio, salvo a la indignidad y al envilecimiento. Ese es el legado que debemos a todos lo que dejaron tanto en esta lucha.