La vía civilizada está clara; libertad, búsqueda democrática de acuerdos, mediante la promoción de la justicia social, basada en la igualdad de las oportunidades, cuidando el respeto a las minorías y promoviendo espacios de consenso que diriman los desacuerdos de manera pacífica.
La vía del orden se sostiene sobre la violencia, niega la libertad y la democracia, santifica el desequilibrio, negando la igualdad de oportunidades, atacando demagógicamente a las minorías y creando un estado de alarma que justifique el uso de la violencia para mantener el "orden" ante peligrosas amenazas.
La primera vía da más trabajo a los ministros de educación y de servicios sociales de toda índole, mientras que la segunda convierte en protagonistas a los ministros de interior y defensa.
La primera vía permite el enriquecimiento, pero dificulta la especulación por esquemas intervencionistas que intentan racionalizar y distribuir la riqueza.
Los acontecimientos de la #SpanishRevolution y las diferentes réplicas que estaban ocurriendo en otros lugares, aparecían como una bocanada de aire fresco. Los jóvenes del primer mundo se lanzaban a la calle de manera pacífica a cambiar el mundo de raíz. Aun hoy tienen grandes posibilidades, pero todo indica que el objetivo de potentes intereses es que fracasen.
El atentado de Noruega, es un ejemplo claro de la barbarie articulada como provocación. En uno de los países en los que mejor se muestra el modelo de libertad e igualdad de oportunidades; allí donde nunca pasa nada, se produce el asesinato colectivo de casi un centenar de personas a manos de un "loco solitario" que ha alimentado su odio al mundo, aparentemente sin contacto con nadie, ni con nada.
No me lo creo.
Quisiera ser optimista, y estoy convencido de que si las gentes de #SpanishRevolution consiguen mantener su protesta en los márgenes del pacifismo, habrán ganado; pero mucho me temo, que la búsqueda de la provocación que justifique actitudes violentas, es el mayor riesgo al que se enfrentan.

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