jueves, 21 de octubre de 2010

No ahondar en el error

Al leer el texto de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que declara abusivo e ilegal el canon digital he sentido mucha pena. Pena por el tiempo perdido, por las heridas innecesarias y por el desafecto provocado.

En ocasiones me he reprochado que nos faltaron arrestos para convencer a los que iban a provocar aquel desaguisado, y que incluso fuera improcedente expresar el disgusto por aquella decisión. Después de escuchar ayer los endebles y demagógicamente repulsivos argumentos del Presidente de la SGAE, frente a los argumentos de sentido común defendidos por el Profesor Ibarra, el reproche es aún mayor. Alguien debería haber contrastado entonces esos argumentos, y haber visto claro, que anteponer el interés de una minoría (por muy progres que digan que son, y muy bien que den en la foto) frente a un derecho básico de la mayoría, era la peor deriva que podría tomarse, para quienes quieren seguir representando a la mayoría de los ciudadanos.

Pero esta sentencia llega en un buen momento para evitar daños mayores. La aplicación de la disposición de la comisión cierra webs de la Ley de Economía Sostenible, sería culminar el despropósito.

No confío que me hagan mucho caso, pero hay dos asuntos que deberían ser abordados con presteza:
  • Adaptar nuestra legislación y nuestra organización social, política y administrativa, a las nuevas formas culturales de una manera libre e inclusiva, como decimos que es nuestra sociedad.
  • Garantizar la libertad en los nuevos espacios de actividad económica, política y social, que están en Internet, mediante la garantía de la neutralidad y la libertad en la red.
Si nos parece repulsivo que las dictaduras controlen y filtren Internet por razones políticas; impidamos que nuestras estructuras administrativas, dominadas por los grandes intereses económicos, hagan lo mismo por razones económicas y para defender los intereses de élites, que no están dispuestas a perder sus privilegios del pasado.

Cuando menos, esta sentencia nos anima en algunas de las iniciativas nacidas ahora, que parece que todo el mundo está dispuesto a entregar la cuchara y rendirse definitivamente ante el poder de los poderosos. La semana que viene, en Málaga pondremos en marcha una iniciativa que hemos denominado Academia para la Libertad del Conocimiento, a la que reitero nuestra invitación; será la ocasión para que un grupo de, los que lo tuvimos siempre muy claro, celebrar juntos, algo que debe ser un triunfo de todos los ciudadanos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Aquella huelga no fue la mía

Con la visión de otros tiempos...

La situación era bien difícil. En el mundo se había impuesto la Ley de la Selva en su versión más radical. Las mentiras descubiertas y las prácticas deshonestas no fueron castigadas entonces, los paraísos fiscales seguían intocables y sólo muy tímidamente comenzaban a gestarse las medidas que tiempo después racionalizaron aquella irracionalidad.

Desencadenada la crisis, los gobiernos que actuaron creando un colchón que atenuara el hundimiento total de la economía, fueron premiados con la reprobación del "capital", siendo forzados a tomar medidas de austeridad, so pena de hundir la economía nacional vía intereses de la deuda.

Durante muchos meses se buscó el pacto social para hacer frente a aquella situación, pero empresarios y sindicatos, prefirieron que fuera el gobierno el que asumiera toda la responsabilidad, y no contentos con ello, lo premiaron una huelga general...

El tiempo demostró que ante una crisis sistémica, de nada sirven las respuestas tradicionales del propio sistema. Quien pensó que aquello era un pulso, se equivocó, porque no puede echar un pulso quien ha perdido el tono desde hace tiempo. Aquella huelga general buscaba soluciones en el pasado para problemas totalmente nuevos de cara al futuro.

Pero quienes me animaron definitivamente a no participar en aquella protesta, fueron las celebridades artísticas, que en una pose, que tenía más de promo, que de compromiso, apoyaban desde su poltrona de privilegios, el ataque a un gobierno que les había mimado, incluso en contra de los intereses generales del común de los ciudadanos.

A lo del ASI NO, que era el lema de la Huelga había un respuesta que era una pregunta: ¿Y Cómo? ¿Debilitando a un gobierno que encajaba golpes para evitar que fueran a los más débiles?

No se tardó mucho en ver las verdaderas intenciones de los que se presentaban como la salida a la crisis, y tampoco tardaron mucho en desmoronarse aquellas estructuras que se consideraban eternas. Menos mal que las potentes herramientas comunicativas ya existentes entonces fueron capaces de articular formas democráticas que llevaron el poder de la soberanía popular a Administraciones y Organizaciones políticas, exiliando a los grupos de presión empresarial que habían dictado las políticas hasta entonces.

Si no entiende este post, le ruego tenga en cuenta lo publicado en este anterior

viernes, 1 de octubre de 2010

Bolsos transparentes de Badajoz

Algunos años después de aquello...

Con los años he llegado a la convicción de que lo que se debe decir, no debe ser silenciado. Hay cosas que el tiempo y la valentía de otros han solucionado, lo cual todavía da más pudor, porque indica que ha habido otros que no se han mordido la lengua y han plantado cara a una injusticia, que nosotros sabíamos que existía, pero nunca nos atrevimos a denunciar del todo. He recordado una situación de ese tipo, al tropezarme con el borrador de una carta al director del periódico que no llegué a enviar. Recuerdo mi indignación de aquellos días; había descubierto que un abuso, que consideraba general de El Corte Inglés, sucedía en Badajoz, pero no en otros lugares. Pensé en la forma de denunciarlo, pero se quedo en la carpeta de borradores.

Sr. Director:

Si ha paseado por las cercanías de El Corte Inglés de Badajoz en algún cambio de turno, lo ha tenido que ver, igual no ha caído en la cuenta, antes yo tampoco. Sus ropas varían según temporada, pero todos sus bolsos son transparentes. Desde hace poco, les permiten el pantalón, ya casi no recuerdo cómo eran sus faldas, pero me acuerdo de que sus bolsos siempre fueron transparentes. Es increíble la variedad de bolsos transparentes, algunos tan bonitos, que te olvidas de la humillación que representan.

Sus compañeros no enseñan sus pertenencias a todo el mundo. Visten todos igual, pero como llevan corbatas diferentes, ni en el trabajo parecen ir uniformados, claro, no llevan bolsos transparentes. Ellas, hasta cuando llevan un adorno, el de todas es igual. Vistas en solitario no parecerían de uniforme, en la cola del cine o en una cafetería, pero tras cruzarte con varias, te percatas de la transparencia de sus bolsos.

De crío, el bolso de mi madre me parecía mágico y misterioso. ¿Cómo podía haber tantas cosas, y estar siempre las cosas que hacían falta? Noté que me iba haciendo mayor, cuando mi madre comenzó a encargarme buscar en su bolso. Creo que sólo he buscado cosas en el bolso de mi madre y en el de mi esposa.

Nunca he visto a una mujer volcar su bolso y poner todo encima de una mesa. Creo que lo he visto en algunas películas, pero bolsos de detenidas en un inventario de sus pertenencias. ¡Qué pena me dan esas escenas! Creo que los guionistas que detallan la relación de cosas de un bolso femenino, lo hacen por venganza, quizá nunca les encargó una madre buscar en su bolso.

Desbordada la capacidad de mis bolsillos, en ocasiones tengo que recurrir a un bolso, y pareciera como si mis cosas respiraran, y las debiera rescatar de una asfixia segura. Al llegar a casa, o al coche, o a la mesa del trabajo, tardo segundos en sacarlo todo del bolso. Lleve lo que lleve, lo vacío inmediatamente. Eso no se lo he visto hacer nunca a una mujer.

Para mi sorpresa he podido comprobar que esa humillación a la que se somete a las trabajadoras de El Corte Inglés de Badajoz, no se da en los centros de otros lugares. Me avergüenza tolerar el poder que humilla con la sospecha, y si además es como fruto de una excepción caciquil local, todavía más.

Aquello, poco tiempo después cambió, pero nunca he estado satisfecho por no haber enviado mi denuncia. La excusa que me di para no enviarla, ni siquiera la recuerdo.

Si no entiende este post, le ruego que tenga en cuenta lo publicado en este post anterior.