sábado, 27 de febrero de 2010

Será piando

Si el futuro es que hablen las máquinas, será piando. O lo que es lo mismo; nuestros dispositivos de uso cotidiano hablarán a través de Internet y será con Twitter o algo semejante.

Debo reconocer que durante mucho tiempo he pensado que el medio por el que hablarían las máquinas habrían sido los sms, un canal milagroso y de coste cero, que nacía con la red que más rápido ha crecido y que más se ha difundido. Pero la avaricia de las telecos, que han querido hacer negocio, incluso con lo que no les costaba nada, ha impedido que surja esa red de comunicación entre máquinas, habiendo florecido sólo en negocios muy especulativos, como los de los politonos, los pagos de servicios o la participación en eventos televisivos. ¿Quién iba a innovar en servicios a través de sms, si no era en negocios de ganar mucho dinero desde el primer momento? De hecho una parte de los sistemas de charla entre máquinas, seguridad, riegos, etc. funciona con esa red, pero sus usos son escasos y muy costosos, ante el sinfín de posibilidades no explotadas.

Pero ha sido otra vez Internet y con una herramienta imprevisible, la que ha abierto un nuevo horizonte. Twitter, que hoy por hoy, es una red de opinión en párrafo corto, tiene la capacidad de convertirse en el canal de comunicación entre máquinas, que los sms no han conseguido alcanzar. No tanto por su naturaleza o estructura tecnológica, que es semejante, sino por el ecosistema de usuarios, desarrolladores y aplicaciones que se ha creado alrededor. Con las capacidades que alberga, incluso anclada en máquinas inmóviles en domicilios y empresas, abre grandes posibilidades. Pero el abaratamiento de los accesos a internet a través de teléfonos móviles y la expansión de redes wifi más o menos públicas, ha abierto unas posibilidades inimaginables hace muy poco. Dispositivos móviles con software muy liviano, capaces de enviar y recibir información, sin más coste que el de la propia conexión, pudiendo crear nuevos esquemas simbólicos sobre la base de un código único enviado y recibido por un usuario único en tiempo real y con proyección global; toda una revolución.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Lo que no debe ser la innovación

Ya he comentado anteriormente la condición transitiva de la innovación, pero si el esfuerzo colectivo se centra en identificar objetos pacientes que sean liberados de la necesidad de cambiar, creando sistemas de seguridad, para evitarles los perjuicios de los cambios, sin privarles de ninguno de los beneficios de las novedades, el desperdicio de esfuerzos, con desafectos y rupturas (entre personas y redes + progresistas y + innovadores) está asegurado.

Desperdicio de esfuerzos que ralentizará y retardará la explotación generalizada de las posibilidades de las novedades.

El reto es gestionar el cambio, no sólo preservar los modos del pasado. Esa labor se le puede encomendar a los creadores de conocimiento, siempre y cuando estén dispuestos a participar en este nuevo universo, en el que ya ha desaparecido la frontera entre el emisor y el receptor, y todos participamos de una conversación recíproca, global y horizontal.

El conocimiento que no se incorpore al mundo digital, quedará almacenado en depósitos de difícil acceso y de nula influencia en los acontecimientos del futuro. Si el conocimiento que poseemos del pasado, merece ser conocido y difundido en el futuro, los investigadores y docentes debemos asumir la responsabilidad de incluirlo en los nuevos canales que ha abierto el Universo 2.0.

lunes, 22 de febrero de 2010

TIC's y competitividad en España

En España, además de una crisis económica, más o menos profunda, hemos asistido al derrumbe del motor de nuestro sistema productivo. Salir de la crisis, no requiere sólo solventar un desajuste económico, sino que requerirá la puesta en marcha de nuevos sectores que sustituyan sectores productivos ya agotados.

Hablar de economía del conocimiento resulta muy indefinido. Concretemos, si en España la mayoría de las empresas son pymes, una manera directa de abrir oportunidades, y mejorar su competitividad, sería la puesta en marcha real y efectiva de la Administración Electrónica, y liberar al empresario de ese coste en tiempo y desplazamientos que demanda una Administración que sigue recogiendo papeles atrincherada detrás de ventanillas escondidas en los recovecos de los interminables pasillos de las dependencias públicas.

Lo ocurrido en los últimos meses, demuestra que el viejo sistema capitalista ha muerto, pero si no se formulan propuestas, si no se debate, si algunos no ven en riesgo lo suyo, pocas cosas cambiarán, y en breve, volverán con las viejas recetas; tú déjanos hacer, sin ponernos muchas pegas, y cuando sea más inmensamente rico, dejaré que un poquito de riqueza vaya llegando a todos. Pues ya estamos otra vez. O formulamos propuestas y salidas, o nos condenarán a las propuestas de siempre, que por un camino o por otro, siempre llegan al mismo fin; que los ricos sean más ricos, y que cada vez haya más pobres con menos esperanzas de dejar de serlo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Pagaremos el silencio

No alcanzo a entender la razón, pero quienes más legitimados estuvieron para reprender duramente los comportamientos indecentes, las mentiras y los incumplimientos de los que nos llevaron a la crisis, creo que guardaron demasiado silencio. Seguro que ayudó la labor de los medios de comunicación, que no se les pasa un detalle sobre los comportamientos indecentes de los políticos, y sin embargo, comportamientos totalmente condenables, con consecuencias funestas, apenas son conocidos por la opinión pública.

Al ver lo que está ocurriendo en los últimos días, llego a la conclusión de que importa poco la razón del silencio, el resultado es que sólo estamos hablando de los que intentan sacarnos de la crisis, y prácticamente nadie se acuerda de los que nos metieron en ella y por qué caímos de tan estrepitosa manera.

Los medios de comunicación deberían pensar en su propio prestigio y en qué querrán que sea de ellos en el futuro, pero la organizaciones políticas deberían comenzar a actuar de una manera más contundente y directa a través de las redes sociales, en una acción comunicativa que compense el desequilibrio de reproches actual, en el que los medios sólo critican los abusos de los políticos, silenciando las mentiras y los abusos de sus verdaderos propietarios (vía capital social o vía publicidad).

sábado, 20 de febrero de 2010

Esperando que se nos muera el enfermo

Eso están esperando los poderes conservadores; los síntomas son claros; no van ayudar a buscar ninguna terapia alternativa. Saben de la dificultad que eso supone y no se sienten presionados. Entre otras cosas porque nadie ha puesto en riesgo privilegios, rentas o patrimonios. Las personas, les guste o no, tienen patria; el dinero no, y sus dueños sólo entienden el patriotismo de su patrimonio.

La izquierda, que debería estar en una defensa cerrada de la democratización plena, no sólo del poder político, sino de todos los poderes económicos y mediáticos que han debido recurrir a los fondos públicos o que subsisten por normas que defienden sus intereses, y que además, debería estar articulando nuevos sistemas productivos sostenibles. Las fuerzas progresistas, sabedoras que quienes más sufren son los que menos tiene, tiene entregadas casi todas sus fuerzas a la labor de enfermeros terminales del sistema capitalista, colapsado, no por la desesperación de la miseria, sino por la propia avaricia de los más privilegiados.

Está claro, cuando se muera definitivamente, despedidos. No esperen mi resignación, pero tampoco esperen mi apoyo en mantener estructuras caducas, que nos han empobrecido por su avaricia.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Su plan es desamortizar

Escribí estas líneas anoche, pero dejé pendiente su publicación por si oía otra cosa esta mañana en el debate, pero las palabras del líder de la oposición son claras; el único pacto ofrecido es : "largaros y dejarnos hacer".

Creo que el plan de la derecha es llevar a cabo una Desamortización de la Administración Pública, dentro de un plan global de los poderes económicos, de dejar fuera del control democrático, los instrumentos que rigen la mayor parte de nuestras vidas. Creo además, que ahora es posible prescindir de una buena parte del apartado de la Administración, que podría ser sustituida por empresas prestadoras de servicios basados en TIC, deslocalizadas, que en muchos casos serían mucho más eficientes que los actuales servicios públicos sustentados en la ventanilla y el papel.

La lógica es muy sencilla, la estrategia ya la llevaron a cabo anteriormente y el éxito lo tienen asegurado. ¿Qué hizo el PP cuando llegó al gobierno en el 96 para hacer frente a la crisis de entonces? Congelaron el presupuesto de las Administraciones Públicas y vendieron las empresas públicas. Equilibraron el balance de las cuentas públicas, y gracias a que eramos perceptores netos de fondos europeos, se liquidó la crisis financiera del Estado. Todos perdimos un importante patrimonio, porque empresas estratégicas, que estaban dando buenos resultados, y que los prometían aún mejores (como Telefónica) pasaron de ser de todos, a ser dominadas por unas minorías, a las cuales la crisis les fue muy bien. Eso hoy no se podría hacer, entre otras cosas porque no quedan empresas públicas que vender.

No hay empresas públicas, pero sí hay un buen número de servicios públicos, que se podrían privatizar. Con una ventaja añadida, se podrían privatizar los servicios y desamortizar los de miles de edificios públicos desde los que hoy se prestan dichos servicios. Si tenemos en cuenta que la mayoría de las labores auxiliares que hacen gran parte de los funcionarios públicos, podrían ser sustituidos por sistemas automatizados y deslocalizados, la operación está servida. Sólo nos hace falta saber, cuál será la excusa.

lunes, 8 de febrero de 2010

El triunfo de los culpables

A los de la ley de la jungla, la jugada les está saliendo perfecta. La desregulación de los mercados, unida a la avaricia desmedida de los tiburones financieros, ha hecho que el sistema se hunda. En buena lógica, debería haberse producido una exigencia de responsabilidades y una condena moral y legal para los culpables de los comportamientos que nos han hundido en la crisis. Pero no, el malquerido Estado, ha puesto dinero a espuertas para tapar todos los agujeros que ha provocado la codicia, de los enamorados de la mano invisible del mercado, sin exigir prácticamente responsabilidades, sin meter a nadie en la cárcel y casi sin dar publicidad a las prácticas y a los actores.

La resultante esta siendo paradójica. Los causantes del desastre, han descubierto que existen fondos de reserva, que llegado el caso vendrán en auxilio de sus derrapes, pudiendo actuar tranquilos porque no hay condena a sus prácticas. Con lo cual nos encaminamos a una versión renovada de un capitalismo más duro, en el que además de no importar la bolsa de exclusión que exige, ni remediar los muchos elementos de insostenibilidad, cuenta con un colchón financiero público. Resultante, más madera; "el error fue no dejarlos actuar aún más libremente", ¿Verdad? Propuesta, que sea más flexible aún el mercado de trabajo, que haya menos intervención, y llegado el caso, que no se malgasten en protección social, los recursos que constituyen el fondo de garantía, de quien merece más protección; el propio sistema financiero.

La política no es sólo gestionar u oponerse a la gestión de otros. Hay un componente pedagógico, que debe explicar por qué han pasado las cosas y cómo se propone la solución a los retos que se presentan. En este caso, la crisis debería haber servido para construir un alternativa al capitalismo, pero me temo que no está siendo así. Ahí siguen los paraísos fiscales, se permiten bolsas de economía sumergida, los capitales pueden moverse (poniendo en jaque a países enteros) sin poner coto a los muchos abusos, que están en el origen de los problemas que ahora tenemos. Es más, creo que hay ya un guión preparado para liquidar una buena parte de la estructura del Estado y enjugar el déficit público, que debería de preocuparnos.

Hoy por hoy, van ganando los culpables de lo ocurrido, y las víctimas, con miedo de ser aún más víctimas.