
Uno de los aspectos que destaca en la organización de las comunidades kunas es su funcionamiento democrático. Todos los mayores de edad de la comunidad pueden participar personalmente en la toma de decisiones de su comunidad, de manera directa. No se trata de una democracia representativa, sino que se asemeja a la organización política de las polis griegas, pero en una sociedad donde todos son ciudadanos, incluidas lógicamente las mujeres, que juegan un papel social protagonista.
Pero si no es bastante sorpresa, el encontrar una auténtica sociedad democrática, no digamos el método para la toma de decisiones. Es cierto que el shaila es el que formula la decisión final, pero esa decisión es siempre una síntesis de consenso de las diferentes posturas expuestas. Las cosas se discuten todo el tiempo que haga falta, durante todos los días que sea necesario, hasta alcanzar un acuerdo.
Esas decisiones discutidas hasta la saciedad, y formuladas por el shaila, obligan a toda la comunidad. Es misión del shaila explicar y hacer comprender a la comunidad, mediante sus cantos, el sentido de esas decisiones dentro de la cosmogonía y de la organización kuna. Para el cumplimiento de los acuerdos, las diferentes comisiones permanentes se encargan del cumplimiento de dichas decisiones, trabajando con el mismo método; hablar mucho e implicar al máximo número de ciudadanos en la propia decisión.
Si comparamos la democracia kuna, con el funcionamiento de nuestra democracia representativa, donde intereses desconocidos u opacos, son capaces de que las mayorías representativas, tomen acuerdos en contra de la voluntad del conjunto de los ciudadanos, tendríamos mucho que aprender.

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