Habiendo tanta necesidad de crear un futuro distinto, asusta comprobar como la falta talento político, está permitiendo que la Administración apuntale negocios improductivos y convierta a los emprendedores, en competencia a batir.
Resulta muy poco edificante, cuando el objetivo es crear empleo, que sean Empresas Públicas, las que suplan funcionalmente a una Administración que no quiere adaptarse a los tiempos, y productivamente a empresas privadas, con las que compiten en una situación de clara desigualdad, por la adjudicación directa de contratos y por la competencia desleal de mantener unos costes de producción inferiores a los que marca el mercado.
Indigna cuando esa práctica, en lugar de ser usada de manera excepcional y cuando las empresas privadas no pueden asumir algún ámbito de actuación, se convierte en modo de actuación habitual y se alardea de ello.
A pesar de que todo el mundo habla de los emprendedores y todos prometen ayudarles, esa actitud conservadora de mantener burbujas proteccionistas para determinados sectores, que se niegan a adaptarse a la nueva realidad global, es el peor ataque que se puede hacer al espíritu emprendedor; ayudar más a los que intentan mantener un pasado que ya no existe, que a los que intentan inventar un futuro que está por venir, es un mal negocio.
Resulta muy poco edificante, cuando el objetivo es crear empleo, que sean Empresas Públicas, las que suplan funcionalmente a una Administración que no quiere adaptarse a los tiempos, y productivamente a empresas privadas, con las que compiten en una situación de clara desigualdad, por la adjudicación directa de contratos y por la competencia desleal de mantener unos costes de producción inferiores a los que marca el mercado.
Indigna cuando esa práctica, en lugar de ser usada de manera excepcional y cuando las empresas privadas no pueden asumir algún ámbito de actuación, se convierte en modo de actuación habitual y se alardea de ello.
A pesar de que todo el mundo habla de los emprendedores y todos prometen ayudarles, esa actitud conservadora de mantener burbujas proteccionistas para determinados sectores, que se niegan a adaptarse a la nueva realidad global, es el peor ataque que se puede hacer al espíritu emprendedor; ayudar más a los que intentan mantener un pasado que ya no existe, que a los que intentan inventar un futuro que está por venir, es un mal negocio.

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