viernes, 1 de octubre de 2010

Bolsos transparentes de Badajoz

Algunos años después de aquello...

Con los años he llegado a la convicción de que lo que se debe decir, no debe ser silenciado. Hay cosas que el tiempo y la valentía de otros han solucionado, lo cual todavía da más pudor, porque indica que ha habido otros que no se han mordido la lengua y han plantado cara a una injusticia, que nosotros sabíamos que existía, pero nunca nos atrevimos a denunciar del todo. He recordado una situación de ese tipo, al tropezarme con el borrador de una carta al director del periódico que no llegué a enviar. Recuerdo mi indignación de aquellos días; había descubierto que un abuso, que consideraba general de El Corte Inglés, sucedía en Badajoz, pero no en otros lugares. Pensé en la forma de denunciarlo, pero se quedo en la carpeta de borradores.

Sr. Director:

Si ha paseado por las cercanías de El Corte Inglés de Badajoz en algún cambio de turno, lo ha tenido que ver, igual no ha caído en la cuenta, antes yo tampoco. Sus ropas varían según temporada, pero todos sus bolsos son transparentes. Desde hace poco, les permiten el pantalón, ya casi no recuerdo cómo eran sus faldas, pero me acuerdo de que sus bolsos siempre fueron transparentes. Es increíble la variedad de bolsos transparentes, algunos tan bonitos, que te olvidas de la humillación que representan.

Sus compañeros no enseñan sus pertenencias a todo el mundo. Visten todos igual, pero como llevan corbatas diferentes, ni en el trabajo parecen ir uniformados, claro, no llevan bolsos transparentes. Ellas, hasta cuando llevan un adorno, el de todas es igual. Vistas en solitario no parecerían de uniforme, en la cola del cine o en una cafetería, pero tras cruzarte con varias, te percatas de la transparencia de sus bolsos.

De crío, el bolso de mi madre me parecía mágico y misterioso. ¿Cómo podía haber tantas cosas, y estar siempre las cosas que hacían falta? Noté que me iba haciendo mayor, cuando mi madre comenzó a encargarme buscar en su bolso. Creo que sólo he buscado cosas en el bolso de mi madre y en el de mi esposa.

Nunca he visto a una mujer volcar su bolso y poner todo encima de una mesa. Creo que lo he visto en algunas películas, pero bolsos de detenidas en un inventario de sus pertenencias. ¡Qué pena me dan esas escenas! Creo que los guionistas que detallan la relación de cosas de un bolso femenino, lo hacen por venganza, quizá nunca les encargó una madre buscar en su bolso.

Desbordada la capacidad de mis bolsillos, en ocasiones tengo que recurrir a un bolso, y pareciera como si mis cosas respiraran, y las debiera rescatar de una asfixia segura. Al llegar a casa, o al coche, o a la mesa del trabajo, tardo segundos en sacarlo todo del bolso. Lleve lo que lleve, lo vacío inmediatamente. Eso no se lo he visto hacer nunca a una mujer.

Para mi sorpresa he podido comprobar que esa humillación a la que se somete a las trabajadoras de El Corte Inglés de Badajoz, no se da en los centros de otros lugares. Me avergüenza tolerar el poder que humilla con la sospecha, y si además es como fruto de una excepción caciquil local, todavía más.

Aquello, poco tiempo después cambió, pero nunca he estado satisfecho por no haber enviado mi denuncia. La excusa que me di para no enviarla, ni siquiera la recuerdo.

Si no entiende este post, le ruego que tenga en cuenta lo publicado en este post anterior.

1 comentarios:

Albert dijo...

Hola, he pasado por casualidad, he leido la carta al Corte y me ha gustado tu manera de contar las cosas.
Saludos