sábado, 18 de septiembre de 2010

Software Freedom Day

Un 18 de septiembre por venir...

Cuando emocionado preparaba mi post de celebración del Software Freedom Day, mi hijo me ha vuelto a lanzar la pregunta de los últimos años: "¿Por qué seguís celebrando Software Freedom Day, si desde hace mucho se limitaron las licencias de software privativo y ya prácticamente no existe nada que no sea Software Libre?"

Mi respuesta es la misma de siempre: "Porque no debemos de olvidar que hubo un tiempo en que todo el mundo enloqueció y nos costó muchos años de lucha salvaguardar la libertad". Y lo intento convencer de que cualquier día, porque a alguien le convenga, puede comenzar de nuevo una historia surrealista de ocultación de fuentes y de limitación de la libertad, que no debemos tolerar.

Como el abuelete que cuenta batallas, intento convencerlo diéndole: "No pienses que fue fácil que Stallman tuviera el Nobel o el Premio Príncipe de Asturias, que le negaron durante años. Que personajes como Juan Carlos Rodríguez Ibarra, hoy reconocido como figura clave para la emancipación tecnológica que vivimos ahora, era objeto de burla por los artistas del diezmo y por sus propios compañeros, porque defendía el conocimiento libre. Y que lo que hoy es normal; que nadie te puede imponer un sistema operativo cuando adquieres una máquina, o que nadie puede imponerte condiciones de uso para el software, o que está prohibido publicar software ocultando las fuentes, en otro tiempo no muy lejano fue una quimera".

En aquellos años comprendí que el Software no era un asunto tecnológico, sino una cancha en la que nos estábamos jugando la libertad de la humanidad, y que esa lucha es permanente, incluso cuando parece que todo está ganado.

No fueron pocos los años, en que miles de fariseos de lo políticamente correcto, se les llenaba la boca de decir que ellos lo defendían el Software de las Libertades, escribiendo desde ordenadores con sistemas privativos o admitiendo sin rechistar los múltiples abusos de los que nos esclavizaban. Y que gracias a la perseverancia en asuntos como la celebración del Software Freedom Day, conseguimos que el común de las personas entendieran que todo aquello era un abuso consentido y alentado por las propias autoridades, que amparadas en una falsa ignorancia, consistieron que algunos impusieran unas condiciones que no habrían sido aceptadas en ningún otro ámbito.

Por eso creo que debemos seguir celebrando el Software Freedom Day, aunque parezca que ya no hace falta.

Si no entiende este post, le ruego que tenga en cuenta lo publicado en este post anterior.