Disfrando con mis hijos de las instalaciones del Parque de las Ciencias de Granada, me asaltaba la pregunta. ¿Qué futuro queremos?Si aspiramos a que nuestros hijos consigan un pelotazo de esta sociedad, que premia soez, lo escandaloso y lo desvergonzado, una instalación como la que estábamos visitando es un despilfarro; pero si a lo que aspiramos es a una sociedad de personas libres, donde el progreso esté asociado al esfuerzo y al rigor, un Parque como este, debería de haber en casi todos los rincones donde se congreguen unos miles de niños y adolescentes. Y no me refiero a que sea necesario un monumento arquitectónico, al que hay que acudir, como parte de la ruta turística del lugar, me refiero a un espacio en el que esté al alcance de los niños y los adolescentes, la belleza de la ciencia; y en el que jugando, se despierte el espíritu crítico y el afán de conocimiento. Sin esos alevines de inquietos investigadores, poco podremos hacer crecer la Ciencia y la Tecnología en nuestro país.
En estos días, en los que con tanta premura, nos estamos replanteando tantas cosas, algunas las tendríamos que pensar muy bien y acordar en un pacto social (no sólo político) en el que rehagamos una escala de valores, que parece se hubiera invertido, con respecto al sentido común.

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