La manera en como la FIFA ha resuelto el incómodo asunto de las tecnologías contradiciendo el criterio de los ábitros, podríamos denominarlo como la Estrategia del Avestruz de los Huevos de Oro.
Lo de no dejar que las repeticiones se vean el estadio, aunque millones de telespectadores podamos comprobar en Alta Definición o 3D la metedura de pata de un árbitro y su equipo auxiliar, es claramente no querer ver la realidad y admitir un grado de arbitrariedad e injusticia intolerable; la estrategia del avestruz, claramente.
Pero es de los Huevos de Oro, porque a lo que no renuncia la FIFA es a un uso de las TIC totalmente pecuniario, convirtiendo en ingresos millonarios unas magníficas imágenes que permiten apreciar detalles que hasta ahora pasaban inadvertidos. Esa parte es vergonzosa; sí, usamos las TIC para ganar dinero, pero no para hacer justicia y eliminar elementos de arbitrariedad. Eliminamos el problema de orden público, dejando en la ceguera a los que ven en directo el partido en el estadio, y mostramos al resto del mundo, como se juega de manera decimonónica un espectáculo digital del XXI.
Esperemos que Brasil, país abanderado de libertades en materia de tecnologías para todos, y de gran peso en FIFA, sea capaz de pedir que, para su Mundial del 2014, se usen las TIC también en la mejora del arbitraje de los partidos y no sólo para ganar dinero.
No quiero cargar las tintas con FIFA, porque no hace nada diferente a un buen número de organziaciones públicas y privadas, que tienen a su alcance tecnologías que permitirían la mejora de su actividad y que no las usan deliberadamente, para seguir manteniendo modos de actuar, que casualmente siempre benefician a los mismos y casi siempre juegan en contra de los más débiles. Ese es el gran escollo de la innovación, la resistencia a nuevos escenarios, por lo que detentan el poder. ¿Por qué será?
Publico antes de un partido de Brasil y un día antes del partido de España, por si acaso, para que no digan que pueda ser un opinión interesada.
Lo de no dejar que las repeticiones se vean el estadio, aunque millones de telespectadores podamos comprobar en Alta Definición o 3D la metedura de pata de un árbitro y su equipo auxiliar, es claramente no querer ver la realidad y admitir un grado de arbitrariedad e injusticia intolerable; la estrategia del avestruz, claramente.
Pero es de los Huevos de Oro, porque a lo que no renuncia la FIFA es a un uso de las TIC totalmente pecuniario, convirtiendo en ingresos millonarios unas magníficas imágenes que permiten apreciar detalles que hasta ahora pasaban inadvertidos. Esa parte es vergonzosa; sí, usamos las TIC para ganar dinero, pero no para hacer justicia y eliminar elementos de arbitrariedad. Eliminamos el problema de orden público, dejando en la ceguera a los que ven en directo el partido en el estadio, y mostramos al resto del mundo, como se juega de manera decimonónica un espectáculo digital del XXI.
Esperemos que Brasil, país abanderado de libertades en materia de tecnologías para todos, y de gran peso en FIFA, sea capaz de pedir que, para su Mundial del 2014, se usen las TIC también en la mejora del arbitraje de los partidos y no sólo para ganar dinero.
No quiero cargar las tintas con FIFA, porque no hace nada diferente a un buen número de organziaciones públicas y privadas, que tienen a su alcance tecnologías que permitirían la mejora de su actividad y que no las usan deliberadamente, para seguir manteniendo modos de actuar, que casualmente siempre benefician a los mismos y casi siempre juegan en contra de los más débiles. Ese es el gran escollo de la innovación, la resistencia a nuevos escenarios, por lo que detentan el poder. ¿Por qué será?
Publico antes de un partido de Brasil y un día antes del partido de España, por si acaso, para que no digan que pueda ser un opinión interesada.

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