miércoles, 24 de febrero de 2010

Lo que no debe ser la innovación

Ya he comentado anteriormente la condición transitiva de la innovación, pero si el esfuerzo colectivo se centra en identificar objetos pacientes que sean liberados de la necesidad de cambiar, creando sistemas de seguridad, para evitarles los perjuicios de los cambios, sin privarles de ninguno de los beneficios de las novedades, el desperdicio de esfuerzos, con desafectos y rupturas (entre personas y redes + progresistas y + innovadores) está asegurado.

Desperdicio de esfuerzos que ralentizará y retardará la explotación generalizada de las posibilidades de las novedades.

El reto es gestionar el cambio, no sólo preservar los modos del pasado. Esa labor se le puede encomendar a los creadores de conocimiento, siempre y cuando estén dispuestos a participar en este nuevo universo, en el que ya ha desaparecido la frontera entre el emisor y el receptor, y todos participamos de una conversación recíproca, global y horizontal.

El conocimiento que no se incorpore al mundo digital, quedará almacenado en depósitos de difícil acceso y de nula influencia en los acontecimientos del futuro. Si el conocimiento que poseemos del pasado, merece ser conocido y difundido en el futuro, los investigadores y docentes debemos asumir la responsabilidad de incluirlo en los nuevos canales que ha abierto el Universo 2.0.