jueves, 28 de enero de 2010

Horizontes compartidos

Innovación es la acción y el efecto de innovar.

Innovar es mudar o alterar algo, introduciendo novedades.

La naturaleza transitiva del verbo innovar, requiere objetos pacientes, que reciban la acción, y en los cuales se produzca, el efecto de mudarse o alterarse, al introducirse novedades.

En esta ecuación de nuestros días, el elemento invariante son las novedades que se nos han venido encima; la cascada de cambios sociales, políticos y económicos que está provocando la intercomunicación global a través Internet, cuya versión más reciente y activa actualmente, es el universo de la Web 2.0.

La disyuntiva es participar o intentar impedir lo que ocurre. El único requisito para participar en la conversación global, que nos permite la Red, es la disposición activa al cambio. Frente a la participación, todo lo que sea, intentar cambiar el cambio, para no cambiar, es retardar y hacer más dolorosos los procesos de alteración que siempre han provocado las tecnologías. Y nunca en la historia se produjo con tanta rapidez y con tanta proyección global.

Entiendo que lo más inteligente sería colaborar en que el cambio, para conservar los mejores valores del pasado, liberándonos de las peores trabas. Pero dedicar el esfuerzo a los sistemas de seguridad, para preservar un pasado impreservable, nos restará esfuerzo en la necesaria generalización de las mejores posibilidades y en el reconocimiento de nuevos derechos.

En cualquier caso hay que dedicar más esfuerzo el establecimiento de horizontes compartidos de progresos que sean capaces de alentar el esfuerzo de transformación. Y en ocasiones, tengo la sensación de que sólo estamos hablando de dinero; es verdad que es muchísimo para unos pocos, sin percibir la inmensa mayoría, los beneficios que hayan reportado la exageraciones permitidas por un sistema, que se ha desmoronado por la avaricia desmedida de sus minorías avarientas, y no por la desesperación de la miseria en la que tienen que estar sumidos millones de personas, para mantener un equilibrio insostenible e inhumano.

Lo importante es que hablemos de cómo queremos que sea nuestro futuro, a qué derechos aspiramos, a qué mínimos no estamos dispuestos a renunciar en ningún caso, qué niveles de respeto vamos a tener a la diferencia y qué modos de convivencia vamos a tener, en un mundo en el que todo lo que pasa en todos los lugares, nos afecta y no podemos eludir nuestro deber de participar.

1 comentarios:

Luis Casas dijo...

Totalmente de acuerdo, pero el problema sigue siendo que no somos capaces de crear entornos que favorezcan, valoren e impulsen la innovación en los mercados locales.