No me gusta ver a los amigos en apuros, y estos días, por la actitud arrogante e irresponsable de personas, que no tienen una percepción exacta de dónde, por qué y para qué están donde están, estoy sufriendo al ver a muchos amigos en apuros.
Serán muchos más, pero conozco a un buen número de socialistas, que desde hace tiempo, al menos desde que nos opusimos a determinadas medidas disparatadas del PP en el gobierno, vienen trabajando en la modulación de un discurso sobre la Sociedad de la Información, que armonice las nuevas e irrenunciables posibilidades que ofrece el mundo digital, con las industrias culturales tradicionales, animando y ayudando a que la necesaria reconversión de sector cultural, se haga para mejorar y para crecer, y no sólo para arrasar con todo lo que había. Alguien no ha respetado el esfuerzo de esas personas, y ha prescindido de su sabio consejo, dando pasos que nunca se deberían de haber dado, sin abrir previamente un diálogo y haber sumado voluntades.
Y ahí nos vemos, con el Gobierno reculando y cruzándose declaraciones que sólo sirven para crear desconcierto y dar alas a una oposición, que ha visto más posibilidades en el hara-kiri del adversario, que en su propia capacidad para batirlo.
Confío en la capacidad ese grupo de socialistas de ley, para reconducir el asunto. Espero que de lo ocurrido saque todo el mundo lecciones positivas, que nos permitan encarar los retos que tenemos por delante, tomando la iniciativa y liderando lo que debe ser una transformación profunda, pero presidida por la justicia y el respecto de todos los derechos, especialmente los fundamentales.
Creo que sería un buen momento para abrir una reflexión sobre el dominio público del conocimiento, pero sin dejar nada fuera, vaya que al amparo de "los pobrecitos artistas que no tienen que comer", quienes se estén llevando el gato al agua sean la industria famacéutica, los grandes grupos editoriales y los nuevos apocalípticos, elevados a la categoría de gurús por twitter.
Serán muchos más, pero conozco a un buen número de socialistas, que desde hace tiempo, al menos desde que nos opusimos a determinadas medidas disparatadas del PP en el gobierno, vienen trabajando en la modulación de un discurso sobre la Sociedad de la Información, que armonice las nuevas e irrenunciables posibilidades que ofrece el mundo digital, con las industrias culturales tradicionales, animando y ayudando a que la necesaria reconversión de sector cultural, se haga para mejorar y para crecer, y no sólo para arrasar con todo lo que había. Alguien no ha respetado el esfuerzo de esas personas, y ha prescindido de su sabio consejo, dando pasos que nunca se deberían de haber dado, sin abrir previamente un diálogo y haber sumado voluntades.
Y ahí nos vemos, con el Gobierno reculando y cruzándose declaraciones que sólo sirven para crear desconcierto y dar alas a una oposición, que ha visto más posibilidades en el hara-kiri del adversario, que en su propia capacidad para batirlo.
Confío en la capacidad ese grupo de socialistas de ley, para reconducir el asunto. Espero que de lo ocurrido saque todo el mundo lecciones positivas, que nos permitan encarar los retos que tenemos por delante, tomando la iniciativa y liderando lo que debe ser una transformación profunda, pero presidida por la justicia y el respecto de todos los derechos, especialmente los fundamentales.
Creo que sería un buen momento para abrir una reflexión sobre el dominio público del conocimiento, pero sin dejar nada fuera, vaya que al amparo de "los pobrecitos artistas que no tienen que comer", quienes se estén llevando el gato al agua sean la industria famacéutica, los grandes grupos editoriales y los nuevos apocalípticos, elevados a la categoría de gurús por twitter.
