La propuesta de convertir los SMS en un servicio gratuito, estoy convencido que tendría unas consecuencias muy positivas en la economía nacional, y lejos de suponer un estrago para las operadoras, en muy corto espacio de tiempo sería una fuente de mayores ingresos, que los obtenidos por la facturación actual de los mensajes.
Una escueta revisión de la información que hay disponible sobre la tecnología que soporta el sistema que usamos en nuestros teléfonos móviles, nos lleva a la conclusión de que se trata de un servicio que utiliza los mecanismos de funcionamiento de la red, para prestar un servicio dentro de otro servicio (el de telefonía móvil) que es el que realmente se licita en el concurso público que regula esta concesión administrativa.
Por otra parte, es sabido que los mensajes cortos hacen un uso extremadamente eficaz de la red de radio, y además pueden ser enviados y recibidos en cualquier momento, incluso durante una llamada. No produciéndose ni saturación, ni sobrecarga, por lo cual, no existe un riesgo real de quiebra tecnológica por esta causa.
Y como he señalado al principio, no pretendo la ruina de ningún operador, todo lo contrario, esta propuesta nace del convencimiento de que una medida de esas características beneficiará a las operadoras.
Sé que en contra de este argumentos, los aparatos propagandísticos, informativos y legales de las operadoras, tendrán argumentos mil, para mantener una situación, que indudablemente les beneficia a ellos, pero que creo sinceramente cierra las posibilidades de desarrollo del mercado.
Si pensamos en la multitud de mejoras que se podrían incorporar a los negocios existentes, especialmente a los más pequeños, este sistema de alertas, o incluso la cantidad de nuevos servicios que podrían nacer, comprenderíamos que estamos, ante una gran oportunidad. No digamos, respecto a las Administraciones Públicas; muchas de las cuales no están entrando en el uso de estos servicios, porque está instalada la idea de que resultan muy costosos.
Como digo, habrá miles de razones, para mantener este legítimo negocio, pero si tenemos en cuenta el pequeño tamaño de los mensajes, los SMS no necesitan que se asigne un canal de radio al usuario, como ocurre durante una llamada, sino que se insertan en la información de señalización de la propia red, en los time slots reservados para este fin. Lo que nos lleva a la conclusión de que se dedica mucho más esfuerzo a la facturación y al cobro de los mismos, que el que se dedica a su producción.
Entiendo además, que cuando estamos tocando techo en cuanto a la disponibilidad de teléfonos, las operadoras deben buscar fórmulas para ampliar su número de clientes, esta sinceramente creo que sería eficaz.
Si te parece interesante esta propuesta, te animo a que me ayudes a montar algún grupo en alguna red social, para movilizar la idea.





