jueves, 26 de febrero de 2009

El capitalismo ha muerto

No lo ha matado nadie, tras su gloriosa victoria sobre el comunismo y víctima de su propia avaricia se ha suicidado.

Algo tendrá que venir a sustituir ese sistema, pero como dejemos que sean los mismos, los que alimentaron ese monstruo hasta su locura suicida, los que articulen el nuevo entramado, tendremos un nuevo problema.

Está claro que hay que apagar el incendio en el que nos han metido, pero alguien tendrá que quitar el combustible a los incendiarios y alguien tendrá que exigirles responsabilidades.

Desgraciadamente veo a la izquierda mucho más preocupada de salvar los restos de un naufragio, que paradójicamente siempre había vaticinado, que de formular alternativas ante esta nueva realidad.

No deja de ser frustrante que análisis tan certeros como los de Manuel Castells o reclamos permanentes, como los de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, sean como una prédica en un desierto.

Aunque no sirva para nada, yo me voy a seguir preguntando cosas.

martes, 17 de febrero de 2009

¿Qué esperamos para cambiar?

Me quedo con la pregunta que plantea Diego Saravia en su artículo Software Libre, Política, Ideologías y Religiones, con motivo del "Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre", está claro que el software libre, debería ser un elemento de consenso político, social y económico.

Pero vuelvo a caer en la misma duda, ¿cómo siendo tan pocos los beneficiarios reales del software privativo, son tantos los que cooperan a su sostenimiento en contra del sentido común?

Tengo la sospecha de que son muchos los que no están haciendo bien su trabajo, pero me desanima la certeza de que no van a tener el reproche que merecerían.

Tanto hablar todo el mundo de innovación; y la que está más a mano, la que resultaría más fácil, menos costosa y que tendría una repercusión global sobre todo el sistema productivo, dotando a todos los sectores de un mayor control sobre su propia capacidad de innovación y de crecimiento; a esa, la de sustituir el software caro, secreto e inseguro que habita en la mayoría de los ordenadores de particulares y empresas, por software libre, no se atreve casi nadie.

Creo que es tiempo de abandonar debates y discusiones, muy enriquecedoras y creativas, pero que no han ayudado a transmitir seguridad, en algo que debería ser de sentido común. No quiero ahondar en el debate, por eso lo mejor es abandonar el lamento, que aquí entierro, y proponer, que es lo que me propongo seguir haciendo.

lunes, 9 de febrero de 2009

PH 2 Quitar valor al dinero = salida de la CRISIS

¿Qué es el dinero? Un documento material que nos transmite información de un valor atribuido a su portador.

El sistema ha funcionado sobre la confianza en que existía ese valor, y el intercambio de los documentos que los representaban, permitía la actividad al representar intercambios de valor. Los tesoros nacionales respaldaban ese valor y la confianza en la decencia de los actores económicos y financieros, dotaba de confianza al sistema.

¿Por qué han crecido tanto los mercados con el desarrollo de las telecomunicaciones? Porque el dinero ha funcionado como lo que es, información. Los intermediarios económicos y financieros, fueron los primeros en dominar las redes de telecomunicaciones, porque dominando la información, dominaban el mercado, el dinero y por extensión la economía. ¿Especulaban con el valor? No. Especulaban y especulan con la información.

¿En qué ha consistido el pecado que ha desencadenado la crisis? En transmitir una información falsa, sobre el valor del dinero; rompiendo la confianza debida en los documentos que representaban el valor y en la decencia de los propios actores.

¿Qué habría que hacer ahora, que es posible acceder a toda la información de todo el mundo y que no se requeriría representación del valor, porque se puede acceder a la información misma, de cualquier tipo y de cualquier lugar?

Muy sencillo, informar del valor de las cosas, sin recurrir al dinero, sino accediendo directamente a la información sobre el valor. De ese modo, se podría dar el valor debido a realidades como el conocimiento, los comportamientos éticos, la solidaridad, la innovación, el talento, la creatividad y también la las cosas materiales, pero en su justa medida. Con la ventaja añadida, que no tendría nadie el monopolio del establecimiento del valor, sino que a diferentes valores, podrían actuar como fedatarios, diferentes actores.

Tomemos un ejemplo; en cualquier concurso de las Administraciones Públicas el talento y la capacidad, técnica y material, siempre debe ir avalado por una estructura financiera, que nos guste o no, es la que resulta determinante . ¿Por qué tienen que ser los banqueros los que certifiquen el valor de una capacidad? ¿Le faltarían medios a la Administración si quisiera constatar directamente el valor de algo? ¿No sería una buena ocupación para multitud de funcionarios públicos, que ahora sólo mueven la información, en la que otros establecen el valor, constatar directamente el valor haciendo uso de las redes de información?

Reflexionemos sobre un episodio; la elección de Obama, y como la red, se convirtió en una gran fuente no sólo de información, sino también de recursos materiales.

No quiero exagerar, pero estoy convencido que la entrada real en la Era de la Información se producirá, cuando el acceso directo a la información supla la necesidad del dinero, para informar del valor de las cosas, o sea, cuando desaparezca el dinero.

miércoles, 4 de febrero de 2009