Los que hemos bebido en las fuentes del socialismo democrático español, sabemos cuál es la respuesta a esa pregunta, y siempre que alguien nos formula esa duda, sentimos la misma estupefacción que debió sufrir el profesor Fernando de los Ríos al oírsela pronunciar a Lennin en su visita a Rusia de 1921.
Pues bien, en lo tocante al software, las tecnologías y el conocimiento, vale exactamente igual:
Digo esto, porque ya se ha desatado una cierta locura, en esa cascada de cambios que se nos vienen encima con motivo de la Presidencia de Obama. Uno de ellos se refiere a al software libre, que algunos interesadamente lo mal llaman "código abierto o fuentes abiertas". Y aunque sea recurriendo al chiste, es lo mismo, pero no es igual. Conviene aclarar el pequeño matiz entre una tecnología que está disponible (open source) y una tecnología que vela por la libertad, dotándonos de libertades (software libre). Podría decirse que la única diferencia entre uno y otro, es una cuestión de ética; pero todos sabemos que la Ética es muy importante, y ayer se lo recordó Obama al mundo.
Algo estaba cantado, en cuanto alguien con sentido común empezara a tomar decisiones fundadas en la evidencia científica, como se ha propuesto la Administración Obama, lo del software secreto e inseguro iba a pasar a la historia.
No ha tenido que pasar ni un día, para que Tim Berners Lee desde Sao Paolo, Scott McNealy desde el Silicon Valley y Dean Baker desde el propio Washington, ya hayan planteado al nuevo Presidente la cuestión de abandonar el software esclavizante que se ve obligado a utilizar un gran número de usuarios de las TIC y que se promueva y adopte el software libre, como herramienta de mejora de la administración pública y como instrumento de dinamización e innovación de las empresas.
Una prueba de que es cuestión de tiempo, de poco tiempo, pero sólo de tiempo; es el revuelo que me cuentan se ha formado en Bruselas con este tema. Tiene gracia. En Europa nos hemos hartado a multar al mayor monopolio que ha conocido la historia. Hemos sido capaces de articular alternativas europeas a Microsoft, y todo indica que por nuestra propia incapacidad, nuestro miserable localismo, nuestra inconfesable envidia, nuestra tradicional desconfianza tribal, nuestra falta de capacidad para plantearnos grandes objetivos comunes, nuestra conocida facilidad para no tener al mejor tomando decisiones, por ser como somos, nos van a volver a mojar la oreja.
Muchos serán los que tendrán que dar explicaciones por sus muchas tonterías en estos tiempos. ¡Allá cada uno! La dignidad de los que llevamos diciendo lo mismo desde hace mucho tiempo, también merecía un respeto que pocos han tenido.
Por todo eso, Software Privativo, Secreto y Esclavizante NO, pero sólo Software de Fuente Abierta, tampoco.
Si alguien, de verdad quiere tomar el camino de la libertad, y la Administración Obama, parece quererlo, no enredemos con eufemismos interesados y reclamemos: software libre, redes y tecnologías de la información y la comunicación libres y conocimiento libre. Porque Fernando de los Ríos, también lo dijo y lo hizo, por nosotros.
"Para la dignidad del hombre, para la convivencia fraternal, para el progreso, para la solidaridad, para la paz y para la justicia."
Pues bien, en lo tocante al software, las tecnologías y el conocimiento, vale exactamente igual:
¿Software libre? ¿Tecnologías libres? ¿Conocimiento libre? ¿Para qué? Para la dignidad del hombre, para la convivencia fraternal, para el progreso, para la solidaridad, para la paz y para la justicia.
Digo esto, porque ya se ha desatado una cierta locura, en esa cascada de cambios que se nos vienen encima con motivo de la Presidencia de Obama. Uno de ellos se refiere a al software libre, que algunos interesadamente lo mal llaman "código abierto o fuentes abiertas". Y aunque sea recurriendo al chiste, es lo mismo, pero no es igual. Conviene aclarar el pequeño matiz entre una tecnología que está disponible (open source) y una tecnología que vela por la libertad, dotándonos de libertades (software libre). Podría decirse que la única diferencia entre uno y otro, es una cuestión de ética; pero todos sabemos que la Ética es muy importante, y ayer se lo recordó Obama al mundo.
Algo estaba cantado, en cuanto alguien con sentido común empezara a tomar decisiones fundadas en la evidencia científica, como se ha propuesto la Administración Obama, lo del software secreto e inseguro iba a pasar a la historia.
No ha tenido que pasar ni un día, para que Tim Berners Lee desde Sao Paolo, Scott McNealy desde el Silicon Valley y Dean Baker desde el propio Washington, ya hayan planteado al nuevo Presidente la cuestión de abandonar el software esclavizante que se ve obligado a utilizar un gran número de usuarios de las TIC y que se promueva y adopte el software libre, como herramienta de mejora de la administración pública y como instrumento de dinamización e innovación de las empresas.
Una prueba de que es cuestión de tiempo, de poco tiempo, pero sólo de tiempo; es el revuelo que me cuentan se ha formado en Bruselas con este tema. Tiene gracia. En Europa nos hemos hartado a multar al mayor monopolio que ha conocido la historia. Hemos sido capaces de articular alternativas europeas a Microsoft, y todo indica que por nuestra propia incapacidad, nuestro miserable localismo, nuestra inconfesable envidia, nuestra tradicional desconfianza tribal, nuestra falta de capacidad para plantearnos grandes objetivos comunes, nuestra conocida facilidad para no tener al mejor tomando decisiones, por ser como somos, nos van a volver a mojar la oreja.
Muchos serán los que tendrán que dar explicaciones por sus muchas tonterías en estos tiempos. ¡Allá cada uno! La dignidad de los que llevamos diciendo lo mismo desde hace mucho tiempo, también merecía un respeto que pocos han tenido.
Por todo eso, Software Privativo, Secreto y Esclavizante NO, pero sólo Software de Fuente Abierta, tampoco.
Si alguien, de verdad quiere tomar el camino de la libertad, y la Administración Obama, parece quererlo, no enredemos con eufemismos interesados y reclamemos: software libre, redes y tecnologías de la información y la comunicación libres y conocimiento libre. Porque Fernando de los Ríos, también lo dijo y lo hizo, por nosotros.


