
El día de ayer fue de esos días raros en los que uno amanece en su pueblo y acaba durmiendo a miles de kilómetros, casi sin descompresión. Al bajar del avión me llevaron directamente al Maracaná. Impresionante un Fla Flu nada más pisar Brasil, no vimos goles, pero mereció la pena el impacto.
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