¿Qué es el dinero? Un documento material que nos transmite información de un valor atribuido a su portador.
El sistema ha funcionado sobre la confianza en que existía ese valor, y el intercambio de los documentos que los representaban, permitía la actividad al representar intercambios de valor. Los tesoros nacionales respaldaban ese valor y la confianza en la decencia de los actores económicos y financieros, dotaba de confianza al sistema.
¿Por qué han crecido tanto los mercados con el desarrollo de las telecomunicaciones? Porque el dinero ha funcionado como lo que es, información. Los intermediarios económicos y financieros, fueron los primeros en dominar las redes de telecomunicaciones, porque dominando la información, dominaban el mercado, el dinero y por extensión la economía. ¿Especulaban con el valor? No. Especulaban y especulan con la información.
¿En qué ha consistido el pecado que ha desencadenado la crisis? En transmitir una información falsa, sobre el valor del dinero; rompiendo la confianza debida en los documentos que representaban el valor y en la decencia de los propios actores.
¿Qué habría que hacer ahora, que es posible acceder a toda la información de todo el mundo y que no se requeriría representación del valor, porque se puede acceder a la información misma, de cualquier tipo y de cualquier lugar?
Muy sencillo, informar del valor de las cosas, sin recurrir al dinero, sino accediendo directamente a la información sobre el valor. De ese modo, se podría dar el valor debido a realidades como el conocimiento, los comportamientos éticos, la solidaridad, la innovación, el talento, la creatividad y también la las cosas materiales, pero en su justa medida. Con la ventaja añadida, que no tendría nadie el monopolio del establecimiento del valor, sino que a diferentes valores, podrían actuar como fedatarios, diferentes actores.
Tomemos un ejemplo; en cualquier concurso de las Administraciones Públicas el talento y la capacidad, técnica y material, siempre debe ir avalado por una estructura financiera, que nos guste o no, es la que resulta determinante . ¿Por qué tienen que ser los banqueros los que certifiquen el valor de una capacidad? ¿Le faltarían medios a la Administración si quisiera constatar directamente el valor de algo? ¿No sería una buena ocupación para multitud de funcionarios públicos, que ahora sólo mueven la información, en la que otros establecen el valor, constatar directamente el valor haciendo uso de las redes de información?
Reflexionemos sobre un episodio; la elección de Obama, y como la red, se convirtió en una gran fuente no sólo de información, sino también de recursos materiales.
No quiero exagerar, pero estoy convencido que la entrada real en la Era de la Información se producirá, cuando el acceso directo a la información supla la necesidad del dinero, para informar del valor de las cosas, o sea, cuando desaparezca el dinero.
El sistema ha funcionado sobre la confianza en que existía ese valor, y el intercambio de los documentos que los representaban, permitía la actividad al representar intercambios de valor. Los tesoros nacionales respaldaban ese valor y la confianza en la decencia de los actores económicos y financieros, dotaba de confianza al sistema.
¿Por qué han crecido tanto los mercados con el desarrollo de las telecomunicaciones? Porque el dinero ha funcionado como lo que es, información. Los intermediarios económicos y financieros, fueron los primeros en dominar las redes de telecomunicaciones, porque dominando la información, dominaban el mercado, el dinero y por extensión la economía. ¿Especulaban con el valor? No. Especulaban y especulan con la información.
¿En qué ha consistido el pecado que ha desencadenado la crisis? En transmitir una información falsa, sobre el valor del dinero; rompiendo la confianza debida en los documentos que representaban el valor y en la decencia de los propios actores.
¿Qué habría que hacer ahora, que es posible acceder a toda la información de todo el mundo y que no se requeriría representación del valor, porque se puede acceder a la información misma, de cualquier tipo y de cualquier lugar?
Muy sencillo, informar del valor de las cosas, sin recurrir al dinero, sino accediendo directamente a la información sobre el valor. De ese modo, se podría dar el valor debido a realidades como el conocimiento, los comportamientos éticos, la solidaridad, la innovación, el talento, la creatividad y también la las cosas materiales, pero en su justa medida. Con la ventaja añadida, que no tendría nadie el monopolio del establecimiento del valor, sino que a diferentes valores, podrían actuar como fedatarios, diferentes actores.
Tomemos un ejemplo; en cualquier concurso de las Administraciones Públicas el talento y la capacidad, técnica y material, siempre debe ir avalado por una estructura financiera, que nos guste o no, es la que resulta determinante . ¿Por qué tienen que ser los banqueros los que certifiquen el valor de una capacidad? ¿Le faltarían medios a la Administración si quisiera constatar directamente el valor de algo? ¿No sería una buena ocupación para multitud de funcionarios públicos, que ahora sólo mueven la información, en la que otros establecen el valor, constatar directamente el valor haciendo uso de las redes de información?
Reflexionemos sobre un episodio; la elección de Obama, y como la red, se convirtió en una gran fuente no sólo de información, sino también de recursos materiales.
No quiero exagerar, pero estoy convencido que la entrada real en la Era de la Información se producirá, cuando el acceso directo a la información supla la necesidad del dinero, para informar del valor de las cosas, o sea, cuando desaparezca el dinero.

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