Ante el abuso del género estos días, no oculto mis reservas. Que se haga espectáculo, con la solidaridad de los que viven del espectáculo, me parece tremendamente sospechoso. Sobre todo porque el gesto solidario, la gala benéfica o la participación en un espectáculo solidario, forma parte del kid-promocional de cualquier artista que se precie; edición, difusión, entrevistas en los magazines televisivos, radiofónicos y periodísticos, firma de obras y participación en festival o gala solidaria.Como parte de la sociedad, debieran tener su minuto de gloria solidaria, pero que sólo sean ellos y casi siempre los mismos, no me gusta nada. ¿Y los alicatadores, los fontaneros, los dentistas o los fumigadores? ¿Por qué no son protagonistas nunca? ¿Es que son menos solidarios? ¿O es que al no depender su negocio, del tiempo que ocupen pantalla y lo rentable que les salga hacer espectáculo de la solidaridad, no se hace tan necesaria su presencia? Da toda la impresión que a los promotores sólo les interesa la audiencia y a los participantes su propia promoción.
Prefiero una ciudadanía concienciada, a una audiencia emocionada. Las emociones son intensas, pero pasajeras, y la conciencia ordena los valores de una vida. Por eso, más información, más concienciación, más demanda de justicia activa y menos espectáculo, para promocionar a los del mundo del espectáculo, por favor.



