Ya de vuelta e incorporado sin descomprensión. Me he levantado con el salitre mañanero del retumbar de las olas y un cacarear de gallos, antes clarear el día, y después de unos cuantos kilómetros más que todos los días, de nuevo en Mérida (menos calurosa que cuando nos fuimos hace dos semanas).
Todo está tranquilo, la mayoría está aún de vacaciones. Justo un buen momento para ver otra perspectiva de las mismas cosas de siempre. La conversación más importante del día ha girado alrededor del tema; la
competitividad.
Hay un factor fundamental en ese concepto; la
"capacidad", y no es cuestión de oferta o de calidad de la misma. Que se lo cuenten a los magníficos herreros del medioeste americano, cuando apareció en Ford T. La capacidad para hacer buenas herraduras era incuestionable, pero el problema era otro. Lo que el nuevo mundo demandaba eran gasolineras, talleres y vendedores de coches; teniendo coche, muchísimos más que los que tenían caballo.
No comprender el profundo cambio que está experimentando nuestro mundo, es el mayor riesgo para todos, para los empresarios, para los trabajadores, para los políticos...
Esta misma tarde, intentando comprar un libro de resultas de esa conversación, y me he encontrado con el ejemplo palpable de esa falta de comprensión. El libro ya lo había localizado, y sin buscar en exceso, tenía tres opciones para comprarlo a través de la red. Pero por pisar la calle y poder ver algunas novedades he preferido preguntar por él en la sección de libros del Corte Inglés. La respuesta a mi pregunta ha sido la que resalto en el título:
"no lo tenemos, habría que pedirlo" (ni que eso sea un problema, para el Corte Inglés, me dije).
Antes incluso de desvelar mis verdaderas intenciones, la amable señorita me pone la pega:
"... y ya sería para septiembre", dicho con un tono clarísimo de intentar desanimarme.
Que la más potente maquinaria de venta de nuestro país, no sea capaz de percibir el riesgo real de competitividad al que se enfrenta, me llama mucho la atención. A poco que se hubiera interesado por quién le preguntaba, habría sabido que no era la primera vez que compraba algún libro que debía pedirse, podría haber sabido hasta lo poco que tardo en acudir cuando me avisan, aunque ellos tarden mucho más de lo prometido y podría haber sabido (sin necesidad de conocerme) hasta los gustos propios y los regalos que suelo hacer. Y sin embargo el comportamiento ha sido;
no lo tengo y no te lo quiero vender.
Si estos, con todo lo que gastan en saber, que hasta D. Isidoro nos felicita el cumpleaños. Siendo como son, las grandes catedrales de nuestra época, no se han enterado de lo que está pasando, ¿qué no será de todos los demás?
Un cambio en lo hábitos, una pequeña mejora en el nivel formativo general, un aumento en los factores de conectividad, una mejora en la capacidad logística de los distribuidores, una mejor organización de los productores o un simple abaratamiento de los envíos, puede dar al traste con millones de inversiones y de recursos puestos en la venta presencial, y evidenciar a las claras, la endeblez del sistema, con la existencia de un nuevo mundo.
Es verdad, que para los desheredados, los sufridos comerciantes de las pequeñas comunidades rurales, se abre una oportunidad impensable hace muy poco. Pero esta claro que
la competitividad (la capacidad para evitar la propia desaparición y la creación y aprovechamiento de nuevas oportunidades)
depende claramente de la actitud.
En un país donde nos gusta tanto comprar, sobre todo desde que empezamos a poder compar algo, porque hay oferta y hay capacidad de compra; que los que viven de eso, no estén lanzados a conquistar ese nuevo espacio social y económico, es cuando menos, inquietante. Y algo que está asegurado es que si no lo hacen quienes ahora se dedican a ese negocio, otros lo harán. Y a lo mejor no tienen, ni que venir, como ahora vienen los chinos a almacenes y bazares llenos.
Como digo, de la playa a la plaza, y a torear. Mucho trabajo por delante, para conseguir entrar colectivamente en un nuevo mundo, que nos salva, o nos lleva por delante. Si de algo estoy convencido, es que con medios como este, podremos hacer algo, tampoco sé exactamente cómo, pero en eso sé que nos vamos a ayudar.