domingo, 9 de septiembre de 2007

Soberanía nacional y software privativo, ja, ja, ja...

La foto es de hace tres años, a las puertas del Paralamento Europeo, cuando el Presidente Rodríguez Ibarra recogió el Premio Europeo de Innovación.

Tanto hablar de soberanía, y qué paradójico resulta ¿Verdad? Algunos, todo el día dando la brasa con lo del derecho a decidir de un pueblo, de una nacionalidad, o de no se sabe qué. Y a diario, las autoridades soberanas de estados, nacionalidades, condados, principados, comunidades autónomas o municipios, entregando las entrañas mismas de sus administraciones soberanas, mediante un contrato de cesión de soberanía que llaman licencias de uso de software.

La patrulla que rodea al Presidente extremeño en esa foto, es parte de un pequeño ejercito, que sí sabe lo que es su soberanía, pero sobre todo sabe lo que es su libertad.

4 comentarios:

RAMON dijo...

Además de coincidir una vez más con tus afirmaciones, y sentir mucha, mucha envidia por vuestra libertad (apuesta decidida que tantos frutos os está dando), decirte que veo muchas caras conocidas.
Es un lujo poder trabajar con todos vosotros, una pena no poder vernos con mayor regularidad, porque vaya peazo de equipo y personas, son de una gran valía, tanto personal como profesionalmente hablando.
Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

*.* esa patrulla (tenia) tiene un buen capitán que los comanda.

Anónimo dijo...

Cabe destacar la foto, vaya pinta que tenían algunos!!!

Pedro Wichard

Daniel Bentancor dijo...

Es cierto Carlos.
Afortunadamente me tocó participar en el año 2003, cuando fui Edil Departamental de la Junta Departamental de San José, de una Resulución que marcó un rumbo en Uruguay, y que lamentablemente no fue seguida por ninguna Institución Pública de mi País hasta el momento (ni nacional ni departamental), que fue migrar todo el sistema operativo del Legislativo Departamental de San José a Software Libre .
Tu fuiste testigo directo. Lamentablemente es como dices, y el doble discurso de los políticos, de todos los colores, que se razgan las vestiduras con discursos defensores de la libertad y la soberanía, pero que en los hechos siguen sumisos y arrodillados a "otros intereses" que son ajenos al poder de determinación de los pueblos, es la moneda corriente.
Un gran abrazo desde San José, Uruguay

Daniel Bentancor